“Fracasar es lo más bonito que te puede pasar” – Red Emprendedor

“Fracasar es lo más bonito que te puede pasar”

 

El proyecto de Chili Guajili nació hace 8 años gracias al empeño de tres emprendedores, sin embargo ahora solo continúan Roberto y Edna, quienes dedican casi todo su tiempo para hacer crecer la empresa.

Este restaurante fue creado para llevar el sabor de la comida oaxaqueña a todos los rincones del planeta.

Sus creadores siempre tuvieron la idea de emprender y que su marca tuviera alcances globales, pero no tenían idea de qué hacer, cómo hacerlo o cuánto dinero necesitarían y a los obstáculos que se enfrentarían, es así como Edna nos platica acerca de sus éxitos y fracasos.

¿Cómo fue el proceso de creación?

Recuerdo la primera vez que contratamos Sky en mi casa para ver el futbol, mis papas me dijeron que si sacaba buenas calificaciones lo contrataríamos, y me asombro  el pensar que los dueños de esta empresa estaban ganando dinero, sin embargo, no sabía de dónde eran los dueños o en qué lugar se encontraban, lo que si me imaginé es que era un modelo de negocio que podía ser global, de ahí surgió mi idea, de admirar a los empresarios que tenían empresas globales.

El dinero nunca tiene que ser el fin, el objetivo es encontrar algo que te guste, hacerlo bien y de calidad, aunque a todos nos gusta el dinero, tener un buen reloj, unos buenos tenis, pero en realidad no es el motivo por el que me levanto todas las mañanas.

¿Cómo empezó el emprendimiento?

Antes de emprender Chili teníamos tres opciones, un café, una tienda de accesorios  para mujeres o un restaurante de comida oaxaqueña. Para el café tienes que ser un especialista en la bebida, en la tienda de accesorios lo proveedores son una barrera de entrada, ellos controlan los precios de los insumos y el margen de utilidad es muy bajo. Con la comida fue distinto a  las personas les da hambre por lo menos tres veces al día y además es lo que mejor sabemos hacer en Oaxaca, aparte de protestar.  Por eso decidimos mejor comercializar la comida.

¿Es fácil emprender?

Emprender es difícil, implica muchas cosas, sacrificio disciplina, implica amar lo que haces, cuando tienes días muy malos, la gente está contra ti; hay días que te sientes perdido, sin dinero, la gente no entra a tu negocio, adeudas rentas y demás si no amas lo que haces estás perdido, lo único que te queda es amar lo que haces y esto no es para cualquiera.

¿Cómo conseguiste el dinero para iniciar?

El dinero surge prestado, de todos lados de los tíos los primos, los hermanos o la suegra, menos los bancos; teníamos 19 años y los bancos se reían cuando les decíamos que queríamos un préstamo de un millón de pesos.

No conseguimos ni un solo peso con los bancos, lo intentamos pero la respuesta fue siempre negativa, lo intentamos igual con el gobierno, tampoco lo conseguimos. Los trámites son difíciles y tediosos, lo único que nos quedo fue apoyarnos de la familia.

El primer día de operación quedamos a deber la carne porque nos quedamos sin dinero para operar.

¿Crearon un plan de negocios?

Sí, lo creamos para titularnos de la universidad, sin embargo el plan inicial que construimos es muy diferente al que tenemos actualmente.

La vida real redirige tu plan de negocios. De nuestra visión inicial sólo queda el 40 por ciento, las estrategias, el organigrama y todo lo demás ha cambiado en estos ocho años.

El plan de negocios es importantísimo, si no lo tienes es como tener “un arma de alto calibre cargada con los ojos cerrados”. El plan te dice cuánto tienes que invertir, te ayuda a tener un estudio de mercado, nosotros hicimos uno rápido porque no teníamos el capital ni el tiempo para hacerlo en forma.

¿Qué es lo más difícil que te ha pasado en esta etapa de emprendimiento?

Lo más difícil fue la vez que quebramos una sucursal, antes de abrir en Macro Plaza lo intentamos en Montajes Mall, esa decisión la tomamos por amor, no fue una decisión estratégica, no utilizamos la cabeza utilizamos el corazón, dijimos: “vamos a abrir esta sucursal porque vamos a ser globales y vamos a seguir creciendo” y la vida real se rio de nosotros.

Hay cosas que tienes que revisar para realizar un negocio de comida rápida: la accesibilidad, la parte técnica, el personal; nosotros fallamos en la planeación, estuvimos trabajando con pérdidas, y ahí si recurrimos al banco, nos presto para mantener el negocio con pérdidas, tuvimos una deuda muy grande y nunca recuperamos la inversión, cada mes perdíamos más. Después de mucho batallar llego el día y tuvimos que cerrar la sucursal, pensamos en dejar el negocio y dejar el sueño del emprendimiento atrás.

Reflexionamos si valía la pena o solo estábamos enamorados de nuestras ideas. Lo sufrimos una semana, y dijimos: vamos a cambiar todo lo que hicimos mal para que funcione. Cuando el último cliente se fue ese día cerramos y empezamos a hacer una lista en la computadora de todo lo que hicimos mal, para no repetirlo, es como dicen “equivocarte está bien, pero no te equivoques en lo mismo más de una vez”.

Entonces cambiamos hasta el nombre, tenía un valor sentimental, pero analizando y dejando fuera los sentimentalismos nos dimos cuenta de que no comunicábamos lo que nosotros queríamos, fue muy difícil aceptar cambiar el nombre, pero nada nos iba a detener para seguir adelante.

También aprendimos que  hay que ser congruentes, el fracaso es lo más bonito que te puede pasar en la vida, porque te deja enseñanzas que no puedes aprender si todo te sale bien; el éxito es momentáneo y subjetivo, no te pone a prueba para sacar lo mejor de ti, eso sale cuando estás en la lona, crisis es cambio, mueres o te haces más fuerte.

Con la crisis cambiamos, ahora tenemos la satisfacción de tener sucursales rentables, damos empleo a cien personas, nos damos cuenta que las cosas se pueden hacer, con trabajo y sacrificio.

Vemos empresas transnacionales como Domino’s o McDonald’s y pensábamos que es imposible de hacer, que son empresas de extraterrestres, pero nos damos cuenta que si se puede, por supuesto que no somos de ese tamaño, pero queremos ser similares en grandeza pero con nuestra característica oaxaqueña.

¿Qué mejorarías?

Tengo un sueño dentro de mi sueño, me gustaría ser una empresa agradable para trabajar, hoy en día es difícil porque le damos prioridad a la operación, cuando alguien falta, la persona que los sustituye tiene que trabajar 16 horas. MEjorar los recursos humanos.

¿En estos ocho años de qué te arrepientes?

No, no me arrepiento de nada.

¿Qué consejo nos puedes dar para los emprendedores?

Son muchos sacrificios emprender, pero vale la pena, en Oaxaca hay cosas muy buenas, tenemos todo para ser de los mejores estados de la república, solo falta ser disciplinados, trabajadores, creerlo, y se verán los resultados a largo plazo. Muchas veces queremos todo rápido, “Las cosas buenas son las que cuestan, como una buena tlayuda, bien doradita”.